INVESTIGACIÓN

NATURALEZA Y TURISMO: GESTIÓN SOSTENIBLE DEL MEDIO PARA UN FUTURO ESPERANZADOR

 

A pesar de lo que nos han mostrado lamentables resultados medioambientales, ocurridos en algunos espacios naturales, como consecuencia de una insostenible gestión turística llevada a cabo en épocas pasadas, naturaleza y turismo pueden ser totalmente compatibles. Tanto es así, que una gestión turística eficaz, en la que se impliquen y coordinen los distintos agentes, puede convertirse en la vía de recuperación y protección de la biodiversidad medioambiental, que a su vez se apoyará y alimentará de la actividad económica del sector turístico.

Buscando referencias de destinos turísticos internacionales de características similares a la Sierra Calderona, descubrimos un espacio de naturaleza en Nueva Gales del Sur, Australia. Se trata de las Montañas Azules (Blue Mountains), una región de la provincia de Sydney, con una población de 72.500 habitantes, que abarca 26 municipios. En la región de las Montañas Azules se sitúa el Parque Nacional de las Montañas Azules, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El Parque Nacional de las Montañas Azules comprende 2.482 kilómetros cuadrados y atrae a más de 3 millones de turistas australianos y del resto del mundo (Newswire Eukrope Ltd, 2002).

Situado junto a la Gran Cordillera Divisoria, las Montañas Azules cuenta con bosques tranquilos, espectaculares precipicios y desfiladeros, cascadas y arroyos. En el Parque conviven además variedad de insectos, mamíferos y comunidades de especies vegetales singulares.

GEMELOS TURÍSTICOS AL OTRO LADO DEL PLANETA: EL CASO DE LAS MONTAÑAS AZULES EN AUSTRALIA Y LA SIERRA CALDERONA EN ESPAÑA

Tanto en las Montañas Azules de Nueva Gales del Sur, como en la Sierra Calderona destacan espectaculares formaciones rocosas que dan lugar a escarpados relieves montañosos. Siendo Monmayor, con 1.015 metros, la cumbre más alta de la Sierra Calderona; la mayor de las cimas de las Montañas Azules alcanza los 1.111 metros sobre el nivel del mar. El clima de las Montañas Azules, muy semejante al de nuestra Sierra mediterránea, en su parte más alta cuenta con una temperatura media de 5ºC durante los meses de invierno (Junio, Julio y Agosto) y de 18ºC en temporada estival (Diciembre, Enero y Febrero).

En la parte más baja de sus colinas, el clima es más cálido, alcanzando una media de 16 a 29ºC en verano. Así como la Sierra Calderona se encuentra a tan solo 20 kilómetros de la ciudad de Valencia; las Montañas Azules de Australia se sitúan a unos 81 kilómetros al oeste de Sydney, la capital de Nueva Gales del Sur que con unos 4 millones de habitantes, es la ciudad más poblada de Australia. Además de ser el centro financiero de Australia, la actividad turística (tanto a nivel doméstico como internacional) de la ciudad de Sydney adquiere una destacable importancia con respecto al resto de ciudades del país.

En el caso de la Sierra Calderona, además de destacar el tradicional turismo de sol y playa que caracteriza a la Comunidad Valenciana, en los últimos años se está posicionando el turismo urbano y turismo cultural, cada vez más predominante en la metrópoli de Valencia, ciudad muy próxima al destino de naturaleza. Con respecto a la importancia ecológica de ambos destinos, destacar que en 1959, 63.000 hectáreas de las Montañas Azules fueron declaradas Parque Nacional.

Actualmente, la protección del Parque Nacional de las Montañas Azules se extiende a 248.148 hectáreas, que se distribuyen en 26 municipios. De manera posterior en el tiempo, en enero de 2002, 17.770 hectáreas de la Sierra Calderona fueron declaradas Parque Natural, habiéndose desarrollado además una figura de protección, tanto para el Parque Natural como para la zona de influencia del mismo, que engloba unas 44.947 hectáreas de la Sierra, repartidas en 14 municipios de las provincias de Castellón y Valencia.

Por tanto, características como: el clima, la ubicación de ambos Parques dentro del término de diferentes administraciones locales, la proximidad a un centro urbano de importancia turística, y las características de sus relieves montañosos -no excesivamente frondosos, pero con ecosistemas animales y vegetales de importancia ecológica y paisajística-; son aspectos que en cierto modo aproximan en semejanza a las Montañas Azules y la Sierra Calderona.

EL TURISMO EN EL PARQUE NACIONAL DE LAS MONTAÑAS AZULES

En octubre de 1998 se constituye “Turismo de las Montañas Azules”, una entidad pública sin ánimo de lucro, operada localmente, y que nace con el propósito de posicionar las Montañas Azules como la primera región turística australiana, asegurando además el desempeño de una actividad turística responsable y sostenible.

Actualmente, la actividad turística es la industria más importante de la región de las Montañas Azules, empleando alrededor de 2.000 habitantes locales. De acuerdo con el último informe estadístico de Turismo de Nueva Gales del Sur (finales de septiembre 2005), las Montañas Azules recibieron un total de 2.2 millones de visitantes y turistas durante el año 2005. Del total de la demanda, 620.000 turistas fueron domésticos (procedentes de otros lugares del país), lo que asciende un 7.8% más que el año anterior.

El 57.6% de estos turistas domésticos procedían de Sydney, y las razones generales de las visitas al destino eran por vacaciones y placer (60.2%), para visitar a familiares y amigos (25.3%) y por negocios (11.9%). Por lo que respecta a lo que los turistas domésticos hicieron en sus visitas a las Montañas Azules, el 47.7% de ellos comieron en restaurante, el 36.1% simplemente fueron a disfrutar del paisaje, el 33.9% hicieron senderismo y paseos por el bosque, y el 38.5% fueron a visitar a familiares y amigos. Pero aún es mayor la cantidad de turistas que fueron a pasar el día a las Montañas Azules durante ese mismo año.

El destino recibió cerca de 1.6 millones de visitantes de un día, un 25.5% más que el año anterior. La razón de estas visitas de un día fue por vacaciones y placer (71.1%), para visitar a amigos y familiares (20.7%) y por negocios (6.5%). Y estos visitantes de un día emplearon su tiempo en comer en restaurantes de la zona (46.2%), en disfrutar del paisaje (41.3%), en hacer senderismo y pasear por el bosque (28.3%), visitar el Parque Nacional (24.4%) y en menor porcentaje, la razón fue visitar a familiares y amigos (20.7%).

El gasto total de los turistas fue de 240 millones de dólares. Pero ¿cuál ha sido el papel de “Turismo de las Montañas Azules” en el éxito turístico reflejado en las cifras de este destino?. Turismo de las Montañas Azules ha sabido posicionar el destino con productos turísticos estrella, entre los que destacan:

1. Jardines Botánicos. Gracias a sus condiciones climatológicas, las Montañas Azules es una de las zonas de Australia con los mejores jardines.El Mt Tomah Botanic Garden es un buen ejemplo, con sus casi 28 hectáreas cuenta con unas 5.000 especies de flora de áreas como Sudáfrica, Kenya, Australia, Nueva Zelanda, Chile, Himalaya y hasta China.

2. Retiros Espirituales. Espacios en encantadores parajes, donde a los turistas se les ofrece la oportunidad de realizar cursos de meditación y yoga, terapias naturales, masajes, etc.

3. Oferta Gastronómica en Restaurantes de los chefs más prestigiosos.

4. Resorts y Spas. Lujosos Spa con terapias para la belleza y salud.

5. Paseos salvajes por el área de las Montañas Azules declarada Patrimonio de la Humanidad. Paisajes fascinantes, bosques, cuevas, cañones, reservas protegidas, cascadas y una rica biodiversidad de aves y especies vegetales que el turista puede descubrir.

6. Teatro IMAX. Teatro con una gran pantalla 3D que acerca a los turistas lo mejor de las Montañas Azules, haciéndoles vibrar desde sus asientos en una experiencia emocionante, a la vez que educativa.

7. Excursiones en Ferrocarril. Usado hasta 1910, el ferrocarril fue el medio de transporte por las Montañas Azules. Actualmente se ha recuperado esta tradición para que los turistas puedan disfrutar de un viaje en el popular ferrocarril de las Montañas Azules.

8. Cuevas subterráneas. En las Montañas Azules existe una red de cuevas subterráneas en las que el turista puede asistir a espectáculos, conciertos, rutas, visitas guiadas y emocionantes aventuras. La definición de “productos estrella” es una decisión estratégica clave para el posicionamiento turístico de un destino. Pero además, para conseguir un destino de éxito, se hace necesario mantener un equilibrio entre todo un abanico de factores entre los que destacan: la planificación conjunta del espacio; los niveles de calidad de la oferta; la educación, formación y profesionalización del personal; la comunicación; el control de la capacidad de carga del destino; el mantenimiento y protección de los recursos (naturales y culturales) y la eficiencia o rentabilidad económica de la actividad turística.

POR UN TURISMO DE FUTURO: SOSTENIBILIDAD Y CALIDAD

Con el fin de garantizar el futuro económico de un destino turístico frente a la competencia de los destinos emergentes, es necesario tomar medidas preventivas que eviten que el turismo de hoy sacrifique el bienestar de la población y el turismo de mañana. En este sentido, uno de los factores más decisivos es la protección del medioambiente.

Este concepto es más amplio de lo que parece, y no sólo engloba los paisajes y recursos naturales, sino que también se encuentra íntimamente ligado a la calidad del servicio y del producto turístico como tal. Más que en otros sectores, el turismo y las actividades recreativas dependen de la calidad del entorno natural y cultural para su éxito a largo plazo.

Es necesario implantar un modelo de sostenibilidad que permita no sólo garantizar el futuro económico del sector turístico, sino también la conservación y adecuada gestión del entorno en el que éste se desarrolla y de sus servicios. De acuerdo con un documento propuesta del Ministerio de Medio Ambiente, las causas principales del deterioro medioambiental en las áreas montañosas son la concentración del turismo en el tiempo y en el espacio, la deforestación y los elevados niveles de uso de transporte motorizado.

La zonificación y ordenación del territorio son las soluciones a priori. Las áreas protegidas son, por su propia naturaleza, vulnerables al deterioro medioambiental, por lo que precisan de una cuidadosa gestión. El crecimiento del turismo en estas áreas puede contribuir a mejorarla (tanto la de parques, como la de poblaciones locales integradas en éstos) gracias al aumento de ingresos. Igualmente, el interés de los turistas por la flora y la fauna puede favorecer la conservación de la biodiversidad.